París tiene una sólida reputación
gastronómica; de hecho la gastronomía francesa es una de las más importantes e
influyentes del mundo y ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad en el año 2010.
Sin dudas los productos más
rutilantes son los quesos y los vinos, con exclusivas denominaciones de origen,
pero la gastronomía de París, con el sello de sus “baguettes” y “croissants”, se
caracteriza por su multiculturalidad y variedad en sus más de 13.000 cafés y
restaurantes.
Gastronomía universal: Desde platos
clásicos en las “brasseries”, con menú apetitoso y decoración elegante, hasta
bocadillos de pastrami en la calle, como se pueden encontrar en el Marais,
cosmopolita y animada, París alberga restaurantes de comida latinoamericana
como las parrilladas de la montaña Sainte Geneviève y otros de comida étnica de
Turquía o India en los grandes bulevares. Montmartre es el barrio de la cocina
africana, y los restaurantes de comida china rivalizan entre sí alrededor de la
plaza Italia.
Otras formas de apreciar la
gastronomía parisina: Algunos restaurantes de París están envueltos en el mito
de su prestigio amasado durante décadas, conviviendo con otros más nuevos que
comienzan su trayectoria en la ciudad donde se encuentran algunos de los
mejores cocineros del mundo, pero sentarse acomer en un restaurante no es la
única forma de conocer y disfrutar la gastronomía de París.
Una de las opciones más divertidas
son los “tours gourmands”, que combinan paseos con visitas a panaderías,
pastelerías, queserías y otras tiendas de alimentos sin olvidar la placentera
cata de vinos y por supuesto los chocolates y dulces de alto nivel. También se
puede disfrutar una comida a bordo de un crucero por el Sena, asistir a una
clase en una escuela de cocina, o comer en un hipódromo mientras se desarrolla
la competencia.
Salones de té y cafeterías:
Deliciosos y muy parisinos. Las “boutiques” de alimentos están dedicadas a
productos en especial, como los quesos, champagne, chocolates, vinos y licores.
Los salones de té invitan a disfrutar la mejor pastelería francesa en ambiente
sofisticado y elegante: “macarons”, “glaces”, delicias de chocolate que se
derriten en la boca, bocadillos salados, aperitivos completos y mucho más para
degustar sin moderación.
Mercados, restaurantes populares y
ferias: si lo que buscas es una inmersión total en la cultura parisina, lo
mejor es recorrer sus mercados populares: al aire libre o en recintos cerrados,
diarios o semanales, están en cada uno de los distritos de París, como el
mercado d’Aligre donde se pueden encontrar excelentes frutas y verduras, el
Poncelet et Lévis, a pocos minutos de Champs-Elysées, con todo tipo de quesos,
muy cerca el antiguo mercado de Ternes con sus pastelerías, chocolaterías y
caramelos artesanales.
El mercado Notre Dame, cerca del palacio de Versailles, por su parte, ofrece productos regionales elaborados artesanalmente. Como en toda ciudad grande o pequeña, no faltan en París las populares pizzerías, hamburgueserías y puestos callejeros como los del barrio latino, con crepes, bocadillos, kebab y mucho más. No dejar de lado las ferias y salones regionales: quesos, vinos, productos de mar y por supuesto, a fines de octubre, el Salón del Chocolate.
El mercado Notre Dame, cerca del palacio de Versailles, por su parte, ofrece productos regionales elaborados artesanalmente. Como en toda ciudad grande o pequeña, no faltan en París las populares pizzerías, hamburgueserías y puestos callejeros como los del barrio latino, con crepes, bocadillos, kebab y mucho más. No dejar de lado las ferias y salones regionales: quesos, vinos, productos de mar y por supuesto, a fines de octubre, el Salón del Chocolate.
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